lunes, 2 de mayo de 2011


No todo el mundo fantasea.
Yo estaba convencida de que sí, de que ir fantaseando con tu futuro (inventarse historias sobre lo genial que seria vivir en un mundo totalmente distinto, o montarse películas por el estilo) en el metro, en la ducha, en la cama, paseando -y básicamente en cualquier lugar donde se deba/pueda estar en silencio-, era la cosa más normal del mundo.
Resulta que no.

No hace demasiado, en una conversa desinhibida, confesé mi forma de perder el tiempo construyendo castillos en el aire a alguien muy cercano a mi. Yo lo comentaba como si de una practica absolutamente corriente se tratase, pero su cara de asombro fue alucinante:
"¿Te pasas el dia fantaseando?" "Joder, ¿tu no?" "¡Que va! ¡Nunca lo hago!" "¿De veras?   ¿Jamás? ¿Y que haces cuando vas a dormir? ¿Te duermes en el acto?" "¡Sí! tal vez piense en lo que tengo que hacer mañana o la semana q viene pero generalmente me duermo rápidamente. No me gusta pensar en como quiero que sean las cosas, así sean como sean no me llevare un disgusto".
Ahora tengo la duda de quien es la rara aquí, ya que creo que jamás he hablado de esto con nadie más.

Realmente, debo confesar, que en mi cabeza hay un universo entero, una especie de dimensión paralela llena de superheroinas.
Todas se llaman como yo.


Acuarela i tinta sobre papel

1 comentario:

  1. Es un descubrimiento al cual se llega tarde o temprano. Se termina entonces introduciéndose más en el universo propio. Mejor que sigan en su mundillo de esclavos, pero que a mí me dejen en paz.

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