lunes, 16 de abril de 2012


Me impacta, al investigar, encontrar que todo aquello que vemos puede ser visto de otra forma, incluso la propia identidad personal, pues de todos es sabido que solemos vernos más guapos y buenos de lo que realmente somos, o al contrario más feos y detestables si padecemos algún trastorno.

Creo en la paradoja como un poderoso estimulo para la reflexión que revela la complejidad de la realidad y las limitaciones de la mente humana. La paradoja no es un medio para confundir y entorpecer la comprensión del observador, sino un aliciente para estimular su curiosidad. Pienso que la curiosidad es el alma del conocimiento ya que ésta formula preguntas, y las preguntas a menudo Saber, aunque parece ser que no siempre es así, pues una de las más grandes paradojas del ser humano es que muchas veces al buscar una respuesta hallamos tan solo preguntas.
Queda implícito, pues, que cuanto más se sabe menos se cree saber. 

Decidí estudiar la noción de identidad porque reflexionar sobre ella implica enfrentarse a una serie de paradojas: como la identidad designa a la vez lo que nos asemeja y lo que nos distingue del resto; que nos identificamos como únicos pero a la vez necesitamos ser influenciados por los demás; o que nos definimos como Uno pero actuamos distinto según la situación, la persona y el lugar. 



Tres autorretratos realizados a tinta sobre papel Acuarela dina3 300g


IDENTIDAD PARADÓJICA
Comencé reflexionando sobre cuantas personalidades distintas podemos llegar a ser a lo largo de la vida, y es que me di cuenta que nadie actúa del mismo modo cuando está en la iglesia, cenando con su pareja, o solo en la ducha, por ejemplo.

Quise resumir en imágenes qué 4 presonalidades básicas podría llegar alguien a manifestar en distintas ocasiones, pero no supe resolverlo, así que decidí evidenciarlo con 3 imágenes que relataran un poco los distintos noveles, filtros o transiciones por las que pasa la identidad de cada uno. Así pués, creo que hoy en día nuestra identidad podría resumirse en tres etapas: quienes queremos ser, como nos mostraremos a los demás y como nos ven ellos.
He observado que el proceso por el cual se construye una imagen pública de alguien es parecido a una metamorfosis, pasa por filtros, cambia, se transforma y finalmente se obtiene un resultado, y  a la vez, la imagen final convive con la imagen original, creyendo el sujeto que su imagen es homogenea para él y los que la reciben siendo esto absolutamente falso, ya que habitualmente las personas ajenas a él creerán que la imagen que muestra es la verdaderamente quiere mostrar, siendo esto, de nuevo, falso.

El primer paso por el cual se construye la identidad es la Autodefinición¹, momento en el cual el sujeto decide ciertos aspectos sobre su persona -ideología, sexualidad, aficiones, etc-; seguidamente observo que aunque alguien trate de definirse de un modo concreto siempre varia ciertos aspectos de su persona para adecuarlos al medio que le envuelve en ese momento -protocolo, educación, etc- podríamos llamarlo, de algún modo, Transmutación²; y finalmente, la sociedad, las personas que nos rodean, segú nuestros actos y sus prejuicios y creencias, nos juzgan y construyen una Nueva Identidad³ para nosotros, que es la que el mundo recibe finalmente, siendo nosotros, casi siempre, ajenos a ello. 


Finalmente creo que el resultado puede ser mejorado y ampliado, pero la naturaleza de ésta temática me obligaría a trabajar durante años investigando y reflexionando, así que he tratado de resumirlo al máximo para poder adaptarlo al tiempo y recursos del proyecto.



Basado en la propuesta sobre Escher para Tabula Rasa.

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